Cada cuerpo es un mundo

Cada cuerpo es un mundo

El tiempo hace cosas maravillosas.

 


Durante la maduración las bacterias se comen la lactosa.

 


La convierten en ácido láctico.

 


Y cuanto más tiempo madura un queso, menos lactosa queda dentro.

 


Un Parmigiano Reggiano de 24 meses tiene menos de 1 miligramo de lactosa por cada 100 gramos.

 


Prácticamente nada.

 


El Gorgonzola se somete a una fermentación que deja su concentración de lactosa por debajo de 0,1g.

 


Un Manchego viejo, el Comté de 24 meses o un Gouda de 36, también.

 


Un número que la mayoría de intolerantes tolera sin ningún síntoma.

 


Pero hay algo importante.

 


Cada cuerpo es un mundo.

 


Hay intolerantes que los digieren perfectamente y otros que pasan una tarde complicada.

 


No hay una regla universal.

 


Solo hay una manera de saberlo.

 


Probar.

 

 

Tranquilamente.

 


En pequeñas cantidades.

 


Y escuchar lo que te dice el cuerpo.

 


Nosotros siempre recomendamos empezar por los muy curados.

 


Y si quieres una opción prácticamente garantizada, tenemos el queso de El Bucarito añejo, que en su etiqueta pone exactamente lo que necesitas leer.

 


Cero gramos de azúcar.

 

 

 

Sin lactosa.

 


Sin tarde complicada.

 

 

 

Es aquí.

Más historias y dos detalles de bienvenida en tu email.

Quiero recibirlos