Duros
El tiempo es el ingrediente secreto de los quesos de pasta dura.
Meses o años de maduración que concentran el sabor, desarrollan los cristales de tirosina que crujen en el paladar y construyen esa complejidad que pocos quesos jóvenes pueden tener.
Aquí están los grandes. El Parmigiano Reggiano italiano, el Comté francés de los Alpes, el Belegen holandés, los curados de oveja de Toledo.
Quesos que necesitan cuchillo firme y buenos dientes.
Y que lo recompensan con creces.