Llevamos más de una década haciendo lo que mejor sabemos: elegir buen producto y ayudarte a acertar con tus regalos.
Y hemos diseñado esta web para que puedas trastear a gusto: descubrir quesos, cestas, selecciones, caprichos, dulces, panes y todo lo que nos hace perder un poquito la cabeza.
Y claro, si te gusta lo que ves, nos encantaría prepararte algo.
Si tienes dudas, quieres consejo o necesitas ayuda para elegir, estamos casi todo el día al otro lado.
g
Hasta las 20h. te respondemos rápido.
l
A partir de esa hora tardamos un poquito más, ya que lo normal es que estemos corriendo por la playa o comiéndonos un buen panettone.
Todo depende de la época del año.
f
Nuestra tienda física está aquí, por si quieres saludarnos en persona.
ñ
Las puertas están abiertas.
Gracias por visitarnos y que el buen queso te acompañe.
d

s
Me llamo Ana.
v
Y a mis padres les hubiera gustado para mí, un puesto fijo en un banco.
No los juzgo. De hecho, los entiendo perfectamente.
Pero a mí, lo que me gustaba cuando tenía 6 años era jugar a las tiendas.
Ponerme un delantal a rayas y convertirme en tendera.
v
No sé si estás conmigo, pero pienso que a esas edades se graban a fuego ciertos gustos y preferencias.
Fuí una estudiante normal.
Quizás la energía que consumía intentando encajar, no me dejaba fuerzas para sacar las mejores notas.
Con 20 años, mi sueño era diseñar y vender mis propias camisetas.
Con 26, entré de becaria en una banca privada.
Caperucita roja entrando en el bosque.
v
Una noche de verano conocí a un tipo que también había intentado encajar toda su vida. De alguna manera, conectamos.
Una cuña de Cabrales con miel regado con tres botellas de sidra, fue la semilla de todo lo que pasó a continuación.
Tener una tienda de quesos.
Mi niña de 6 años me guiñaba el ojo.
Me trasladé a Gijón y años después me apunté a boxing, pero la realidad de ser autónoma me daba a mí la ostia de realidad.
Y alguna más.
Supongo que como a todos.
La valentía y la tozudez (pregúntaselo a mi socio) me han hecho estar aquí.
Y aquí es donde quiero estar.
A pesar de los golpes.
v
Me llamo Alfonso pero todos me llaman Fon.
v
Un noche de verano de 2007, conocí a una chica de León.
v
Me había atropellado un camión de cerveza y sentía la valentía del cobarde.
v
Como un cococrash, encajamos y empezamos a salir.
De aquella, trabajaba en una empresa metiendo datos.
Era muy metódico.
Aunque siempre llegara tarde a los sitios.
Un día, una cuña de Cabrales con miel nos dio una idea.
Salada, dulce y picante.
En ningún momento de mi vida se me había pasado por la cabeza que acabaría siendo tendero.
Pero puestos a ello, mi objetivo se convirtió en hacer las cosas lo mejor que estuviera entre mis manos, aunque de vez en cuando se me cayera alguna pinza al suelo.
Un ensayo error para cocinar la tarta de queso perfecta.
Aunque pensándolo bien, nada lo es.
v