El Camembert de Normandía tiene 236 años.
Lo inventó Marie Harel en 1791, en plena Revolución Francesa.
Mientras París guillotinaba aristócratas, Marie, en su granja normanda, estaba haciendo otra cosa.
Estaba inventando el queso más copiado del mundo.
Un cura en fuga le enseñó la técnica. Ella la mejoró. Lo envolvió en papel. Lo metió en una cajita de madera. Y así llegó hasta hoy, intacto, con su corteza blanca y su interior que se rinde cuando lo tocas con el dedo.
236 años después, en una finca de Piloña llena de avellanos y lepiotas, Alberto Valiente dejó la veterinaria, miró la granja de su padre y pensó lo mismo que Marie.
Que podía hacer algo con esa leche.
Nació el Franxón.
Misma familia. Misma corteza enmohecida. Misma pasta que se funde.
Pero Alberto no tiene 236 años de historia detrás. Tiene 14 años.
Y eso se nota de otra manera: en la frescura, en la suavidad, en ese aroma a champiñón recién cortado y avellana.
El Camembert llega con el peso de los siglos.
El Franxón llega con el peso de esta mañana.
Los dos los encuentras en nuestra tienda.
Uno para los que necesitan que el queso tenga historia.
Otro para los que quieran ser parte de ella.