El LAZANA afinado de David Fernández abre la cesta desde Las Regueras, en el corazón de Asturias.
Pasta blanda de leche pasteurizada de vaca con corteza lavada que va ganando ese color anaranjado y ese aroma penetrante a medida que madura.
El afinado lleva el Lazana más allá de sus treinta días habituales: la corteza se intensifica, el interior se vuelve más untuoso, los aromas de cueva y bodega húmeda se pronuncian. Es el queso que más huele antes de probarlo y el que más sorprende cuando se prueba: más suave de lo que promete la nariz, más complejo de lo que espera quien no lo conoce.
El REY SILO BLANCO llega de Pravia, de una de las queserías más respetadas del norte de España.
La versión blanca es el Rey Silo en su estado más puro: sin el pimentón que tiñe la pasta de anaranjado en el rojo, solo la leche cruda de vaca asturiana, el proceso artesanal y el tiempo.
Carácter láctico evolucionado que da la leche cruda bien tratada. El que demuestra que la materia prima es suficiente cuando es buena.
El CASÍN es el queso más antiguo y más singular de Asturias.
Natalia Lobeto continúa desde 2018 el trabajo que empezó su madre Marigel Álvarez en 1989 cuando rescató la elaboración del olvido.
Leche cruda de vaca casina, proceso de rabilado en la máquina de rodillos que amasa la cuajada entre pasadas, forma circular aplastada con el sello de madera grabado en la superficie.
Sin corteza, pasta firme y desmenuzable, aroma muy intenso, sabor rudo, graso y persistente que se queda en el paladar mucho más tiempo del esperado.
Pequeñito pero matón, que es exactamente como lo describe quien lo conoce. DOP desde 2006, documentación escrita desde el siglo XIV. El queso con más historia de la cesta y el que más carácter concentrado por centímetro cuadrado tiene.
El VARÉ de leche cruda de cabra viene del concejo de Siero con treinta años de oficio y ganadería propia.
Leche cruda sin pasteurizar, pasta prensada, mínimo sesenta días de maduración en bodega.
Corteza natural, pasta blanca tendente a amarfilada, aroma caprino intenso y limpio que solo da la leche cruda de una cabra bien cuidada, sabor persistente con ese punto suavemente ácido.
El CUAYAU AHUMADO de Peñamellera llega de Alles, en el oriente asturiano, de las manos de Carmen Pérez en la Quesería Peñamellera.
El Celler Can Roca lo eligió para su proyecto de gastronomía sostenible. No está mal para un queso del oriente asturiano que viaja en red de malla naranja.
La cuña de GAMONÉU de tres leches llega de los Picos de Europa con todo el carácter de un queso que solo puede existir aquí.
Leche de vaca, cabra y oveja, ahumado con maderas de la zona, maduración en cueva natural. DOP Gamonéu. Corteza florida con tonos ocre y rojizos, pasta semiblanda con leves afloraciones de azul en los bordes, aroma fino y aromático con tierra húmeda y humo suave bien integrado, sabor complejo que combina la riqueza de las tres leches.
La cuña de CABRALES cierra la cesta como tiene que cerrarla: con el queso más famoso de Asturias en su versión de cueva natural.
DOP Cabrales, leche cruda de vaca o mezcla con cabra y oveja según temporada, maduración en las cuevas de los Picos de Europa donde la temperatura, la humedad y la microflora hacen lo que ningún proceso industrial puede reproducir.
Pasta azul cremosa y untuosa, aroma intenso y persistente, sabor complejo con un picor progresivo que va creciendo y un retrogusto largo que se queda. El final de tabla definitivo para quien sabe que el Cabrales auténtico es otra cosa.
Siete quesos. Siete razones para entender por qué Asturias tiene más quesos con nombre propio por kilómetro cuadrado que ninguna otra región de España.