Hay una discusión que se repite en Italia con la regularidad de un tren.
¿Panceta o guanciale en la carbonara?
En Roma no hay debate. Es guanciale. Siempre ha sido guanciale. El que diga lo contrario no sabe de lo que habla.
La diferencia no es menor. La panceta viene del vientre del cerdo. El guanciale viene de la mejilla, un corte completamente distinto en composición, en textura y en sabor.
La grasa de la mejilla es más fina, más delicada y tiene una estructura diferente a la de la panceta: cuando se calienta en la sartén se funde de manera gradual, liberando una grasa líquida y aromática que impregna todo lo que hay alrededor sin volverse rancia ni agresiva.
El resultado en boca es más suave, más dulce, menos salado.
Negrini lo elabora en Renazzo di Cento, Emilia Romagna, siguiendo el proceso tradicional.
La mejilla del cerdo se recorta, se cura con sal, pimienta y especias, y se deja madurar hasta que desarrolla todo su carácter.
La corteza exterior concentra los aromas, la grasa interior guarda la suavidad.
Se usa en dados o en tiras, siempre en sartén sin añadir aceite porque la propia grasa del guanciale hace el trabajo.
Para la carbonara, para la amatriciana, para la pasta alla gricia o para cualquier receta que necesite ese fondo graso y aromático que solo el guanciale da.
También funciona en crudo, loncheado fino, sobre una tostada o en una tabla de charcutería italiana donde su color rosado y su veteado de grasa blanca llaman la atención de cualquiera.
Corte Mejilla de cerdo
Peso: 200 grs aprox.
Curación Sal, pimienta y especias naturales
Uso Carbonara, amatriciana, gricia, en crudo
Origen Renazzo di Cento, Emilia Romagna · Familia Negrini, desde 1955