Comprar burrata italiana fresca - pasta hilada rellena de stracciatella cremosa, artesana

Burrata

6,20 €
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Comprar burrata italiana fresca - pasta hilada rellena de stracciatella cremosa, artesana

Burrata

6,20 €

La lujuria láctea italiana.

Un queso fresco de pasta hilada, cremoso y maravilloso que en los últimos años se ha convertido en un imprescindible en las ensaladas.

Peso: 200 grs.

Combina de cine con
Descripción

El invierno de 1956 fue especialmente duro en Puglia.
Una nevada bloqueó los caminos entre las masías y los pueblos cercanos, y Lorenzo Bianchino, que elaboraba mozzarella en Castel del Monte, se encontró con leche que no podía transportar y que iba a perderse.
La solución que encontró ese día cambió la historia de la quesería italiana: guardó los restos de pasta hilada de la mozzarella, los llamados stracci, mezclados con nata fresca, dentro de los propios envoltorios de mozzarella.
El resultado fue una bolsita de pasta hilada con un corazón cremoso que no se parecía a nada que existiera antes. La bautizó burrata, del italiano burro, mantequilla, por esa textura fundente y untuosa que tenía.

Desde entonces la burrata ha viajado por todo el mundo y se elabora en todas partes. Lo cual es exactamente el problema: la mayoría de lo que se vende como burrata no tiene nada que ver con la original.
Interior de pura nata sin pasta hilada, exterior de goma, sabor neutro, textura que no se deshace sino que se rompe. Saber distinguir una burrata bien hecha es más difícil de lo que parece.

Nicoletta Negrini, que lleva décadas trayendo productos italianos de calidad a España, decidió establecer por primera vez el protocolo auténtico de cata de la burrata: cómo debe verse, cómo debe olerse y cómo debe saber una burrata de verdad.
El exterior tiene que ser blanco, liso, brillante, compacto y elástico. La lámina de mozzarella no puede ser ni demasiado fina ni demasiado gruesa.
El interior, la stracciatella, tiene que tener hilos largos de pasta hilada bien visibles mezclados con nata, en una proporción aproximada de 75% pasta y 25% nata: si hay demasiada nata y poca pasta el interior se convierte en una crema líquida sin estructura, señal de un producto industrial o de baja calidad.
Al cortar la burrata, el interior tiene que salir solo, despacio, sin que haya que exprimirla. La nata no puede ser ni demasiado líquida ni demasiado densa.

En esa cata, la Gioiella quedó primera. Gioiella es la marca de burrata de Negrini, los mismos de Renazzo di Cento que elaboran el guanciale stagionato, la coppa stagionata y el prosciutto cotto al tartufo que también tenemos en tienda.
Para la burrata, sin embargo, Negrini elabora en Puglia, donde tiene que elaborarse: la leche, el proceso y el terroir son los que dan el sabor auténtico de una burrata de Andria.

El resultado es un exterior blanco y brillante, elástico pero delicado, que cede al primer corte sin resistencia.
Interior cremoso con esos hilos largos de stracciatella que se distinguen claramente de la nata, en el equilibrio correcto entre los dos.
En nariz, aroma láctico fresco y limpio, ligeramente dulce. En boca, textura que se funde inmediatamente, sabor mantecoso y suave con ese retrogusto a leche fresca que se queda sin empalagar.

Para comer sola con un hilo de aceite de oliva virgen extra y flor de sal, que es la manera más clásica de probarla. Para la tosta con la coppa y los higos de la receta que tenemos en la web.
Para la ensalada caprese en verano cuando el tomate merece la pena.
Para el plato de pasta que necesita algo cremoso al final.

Leche: pasteurizada de vaca
Tipología: Fresco de pasta hilada
Elaborada en Puglia, Italia
Intensidad: suave
Peso: 200 grs.

Te gustará si...

si te gustan los quesos frescos, cremosos y lujuriosos

Ingredientes

LECHE pasteurizada de vaca, nata UHT (48%), sal, cuajo, fermentos y ácido láctico

La receta

Burrata con tomate y albahaca

La burrata no se cocina. Se abre y se desparrama.

Ingredientes (para 2 personas):
- 1 burrata
- 2-3 tomates maduros de calidad, o un puñado de tomates cherry
- Un puñado de hojas de albahaca fresca
- Aceite de oliva virgen extra, del bueno
- Sal en escamas
- Pimienta negra recién molida
- Una buena baguette, para mojar
- Opcional: unas gotas de vinagre balsámico o reducción

Preparación:
1. Saca la burrata de la nevera 20-30 minutos antes de servir. Fría, pierde su gracia.
2. Corta los tomates en rodajas o mitades, según el tamaño, y colócalos en la base del plato. Sazona con un poco de sal para que suelten su jugo.
3. Coloca la burrata entera encima, en el centro del plato.
4. Ábrela justo antes de servir, con un cuchillo, dejando que el interior cremoso se derrame sobre el tomate.
5. Reparte las hojas de albahaca por encima, rasgándolas con la mano en vez de cortarlas con cuchillo — se oxidan menos y sueltan más aroma.
6. Riega generosamente con aceite de oliva virgen extra. Sal en escamas y pimienta recién molida por encima.
7. Si quieres, un hilo de reducción de balsámico para el contraste dulce.
8. Sirve con pan para rebañar.

Un consejo: cuanto mejor sea el tomate, mejor el plato. En temporada, con tomate de verdad, esta receta no necesita nada más.

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