El GAMONEU de tres leches abre la cesta con el maillot verde de la regularidad, como bien dice su descripción: nunca falla.
Leche de vaca, cabra y oveja del oriente asturiano, ahumado con maderas de la zona, maduración en cueva natural.
Corteza florida con tonos ocre, pasta semiblanda con leves afloraciones de azul en los bordes, aroma fino y aromático con tierra húmeda y humo integrado, sabor que combina la complejidad de las tres leches con ese carácter de montaña que solo da el Parque Nacional de los Picos de Europa.
La cuña de CABRALES es la pieza más intensa y más cremosa de la caja.
No necesita presentación, solo un buen pan a su lado.
El REY SILO ROJO es el queso de Pravia que cambió la manera de ver los quesos asturianos.
Quesería Rey Silo, una de las mejores queserías del norte de España, leche cruda de vaca asturiana, pimentón incorporado en la elaboración que tiñe la pasta de ese color anaranjado intenso y característico.
Pasta semiblanda y untuosa, aromas a mantequilla y pimentón ahumado, sabor profundo y complejo con un punto picante que crece despacio. Media pieza que da para mucho.
El FRANXÓN Ca Llechi de Alberto Valiente llega de Pintueles, Piloña, con la suavidad de un camembert asturiano que no tiene nada que envidiarle a los mejores normandos.
Corteza florida blanca, pasta cremosa y fundente, aroma a champiñón y tierra mojada, sabor láctico delicado con esa acidez limpia de la leche pasteurizada de vaca bien trabajada. El queso que descansa el paladar entre el Cabrales y el Casín y que convence a quien dice que no le gustan los quesos blandos.
El VARÉ de cabra viene del concejo de Siero con treinta años de historia detrás.
Leche cruda de cabra de ganadería propia, pasta prensada, mínimo sesenta días de maduración.
Corteza natural, pasta blanca tendente a amarfilada con pequeños ojos, aroma caprino intenso y limpio que solo da la leche cruda sin pasteurizar, sabor intenso y persistente con ese punto suavemente ácido y retrogusto largo que se queda.
El CASÍN de Redes cierra la cesta con el queso más antiguo y más singular de Asturias.
Marigel Álvarez lo rescató del olvido en 1989, cuando la elaboración estaba en decadencia, y desde 2018 su hija Natalia Lobeto continúa la labor.
La Quesería Redes, Campo de Caso, Parque Natural de Redes, Reserva de la Biosfera, DOP desde 2006.
Leche cruda de vaca de la raza casina autóctona de la montaña.
El proceso es único en el mundo: tras el cuajado y el desuerado en paños durante tres o más días, la cuajada se pasa por la máquina de rabilar hasta siete veces según la intensidad deseada, amasándola entre rodillos que giran en direcciones contrarias.
Cada amasado añade carácter. Cuando Marigel o Natalia deciden que ya tiene suficiente, le dan forma circular aplastada a mano y graban en la superficie el sello de la casa con un troquel de madera.
El resultado es un queso sin corteza, de pasta firme y desmenuzable, color amarillo cremoso, aroma muy intenso con notas picantes, sabor rudo, graso y persistente que se queda en el paladar mucho más tiempo de lo que uno espera. Pequeñito pero matón, en efecto.
Cuenta la leyenda que tras la batalla de Covadonga en el año 718, los habitantes del concejo de Caso regalaron al rey Don Pelayo un Casín tan grande que hubo que transportarlo en un carro.
Don A.R. se conformó con uno normal. Y quedó encantado igual.