La lluvia constante, los pastos verdes todo el año y las razas autóctonas como la vaca asturiana de los valles o la cabra bermeya producen leches con una riqueza grasa y proteica difícil de igualar. Esa materia prima excepcional es la base de todo.
A eso se añade la geografía.
Las cuevas naturales de los Picos de Europa, con su humedad constante y sus corrientes de aire frío, son el escenario donde maduran el Cabrales y el Gamonéu. Esas condiciones únicas favorecen el desarrollo del moho Penicillium, responsable de las vetas azules y de esos aromas intensos a tierra húmeda, cueva y monte que no se pueden fabricar en ningún otro sitio del mundo.
En sabor van desde los más suaves y lácticos, como el Afuega'l Pitu blanco o el Ahumado de Pría, hasta los más potentes y picantes, como un Cabrales bien curado o un Gamonéu del puerto.
Aromas a hierba fresca, mantequilla, hongos, madera, humo. Una gama enorme en una sola región.