El RIBEIRO FORMIGO de Adega Manuel Formigo abre la cesta y el viaje desde Beade, Ourense, en el corazón de la Ribeira Sacra.
La familia Formigo lleva generaciones viticulturando en la comarca y en 2006 dieron el paso de convertirse en bodega colleiteiro: solo sus propias uvas, de sus propios viñedos en la Finca Teira, sobre suelos graníticos que llevan más de 200 años produciendo vino. El Formigo es un coupage de seis variedades autóctonas gallegas: Treixadura, Godello, Albariño, Loureira, Torrontés y Palomino. Vendimia manual, fermentación a baja temperatura, sin maloláctica.
Fresco, vibrante y salino, con aromas de manzana, pera y cítricos y ese punto atlántico que lo hace diferente a cualquier otro vino blanco español. El compañero perfecto para todo lo que viene después en esta caja.
La cuña de PRÍA AZULde Inés Granda llega de La Pesa de Pría, en Llanes, Asturias.
La misma quesería que lleva elaborando desde 1938, la misma leche pasteurizada de vaca, oveja y cabra que va al Pría rojo, el mismo proceso artesanal. La diferencia es que este no lleva pimentón: la versión más limpia y más pura del queso de tres leches de Inés Granda, con esas vetas azules de Penicillium que van creciendo durante la maduración de al menos cuarenta y cinco días.
Entrada dulce y mantecosa con el retrogusto complejo del azul que aparece despacio y se queda. El queso asturiano para quien quiere el carácter del azul sin el picante del pimentón.
La cuña de IDIAZÁBAL AHUMADO cruza el Cantábrico hacia el País Vasco. El Idiazábal es el queso más representativo del País Vasco y Navarra: DOP, leche cruda de oveja Latxa y Carranzana, elaborado por pastores en caseríos de los valles y montañas del norte.
La versión ahumada, la más tradicional y más consumida, añade ese ahumado suave con maderas de cerezo, haya o cereza que da la corteza oscura característica y ese aroma que se reconoce antes de probarlo.
Pasta firme y compacta de color amarillo pálido, textura que se funde en boca, sabor intenso y persistente con ese dulzor de la oveja Latxa que no tiene ninguna otra raza del norte. El queso vasco que no puede faltar en un viaje por el Cantábrico.
La cuña de MARIANNE de Cortes de Muar aterriza en Galicia de nuevo, en Silleda, en el Valle del Deza pontevedrés, donde Rita y Germán elaboran con leche cruda de vacas en pastoreo libre.
El Marianne es su queso de alta montaña: pasta semicocida madurada tres meses envuelta en heno que va cediendo sus aromas florales a la corteza.
El resultado es un queso que huele a pradera gallega antes de abrirlo y sabe a toffee suave, nuez y mantequilla evolucionada. Oro World Cheese Awards 2021. Oro Lyon 2022.
Las 12 GILDAS DE ANCHOA de Santoña son el aperitivo del viaje.
La gilda es el pintxo más antiguo de la historia del País Vasco: nació en San Sebastián en los años cuarenta en el Bar Casa Vallés, cuando un cliente pidió que le pusieran en un palillo la aceituna, el pepinillo y la anchoa que tenía en el plato.
Le pusieron el nombre de la película de Rita Hayworth porque era picante, salada y un poco verde, como el personaje.
Las que incluimos en esta cesta se elaboran en Santoña, Cantabria, con la anchoa del Cantábrico que hace de la ciudad cántabra la capital mundial de este pescado. Sal, tiempo y manos expertas. Nada más.
El BONITO DEL NORTE EN ESCABECHE de El Viejo Pescador llega de Tapia de Casariego, en la costa occidental asturiana, de las manos de Carlos Díaz y Ángela.
Desde 2017 elaboran conservas con las materias primas que salen de las lonjas de la costa asturiana. El bonito del norte, Thunnus alalunga, es el atún más apreciado del Cantábrico: carne blanca y firme, sabor más suave y delicado que el atún rojo, temporada corta entre junio y octubre. En escabeche, con vinagre, aceite, laurel y especias, el bonito desarrolla una complejidad que el aceite de oliva no puede dar.
Para comer solo, para una ensalada o para un buen bocata.
El PATÉ DE CABRACHO de Agromar y el PATÉ DE ORICIOS de Agromar completan el capítulo marino de la cesta desde el Muelle del Rendiello de Gijón, donde Agromar lleva elaborando conservas desde 1948.
El cabracho, tiñosu en asturiano, es el pescado más feo y más sabroso del Cantábrico: cuarenta por ciento de cabracho, merluza, tomate y especias en una crema untable de color rosa anaranjado que pide pan tostado sin parar.
El paté de oricios es el producto que le dio origen a todo: Armando Barrio Mata empezó conservando huevas de erizo en 1948 y de esa idea nació Agromar.
Las huevas de erizo de mar concentradas en una crema de textura suave y sabor yodado e intenso que no se parece a ningún otro paté de pescado. Para untar, para picar, para abrir antes de que nada esté preparado.
La ASTURCILLA de Kikiricoop, elaborada en Cabranes con avellana asturiana al veinticinco por ciento, sin aceite de palma, certificada ecológica COPAE, cierra el viaje desde el interior de Asturias.
Para el desayuno del día siguiente, cuando la caja ya está vacía y la botella de Formigo también. Para untar en pan, para comer a cucharadas. Para que el viaje dure un poco más de lo que duran los demás productos.
Cuatro regiones. Un solo Mar Cantábrico en una caja de madera.